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Ago 23/2019

La cultura de cancelar artistxs: ¿qué es y por qué importa (o no)?

Hace unos días, estaba en una reunión con mis amigxs. Algo tranqui: chelitas, papas y música para acompañar la plática. De pronto, de la bocina empezó a salir un sonido que hizo que todxs se pusieran incómodos. Era una canción de Justin Bieber. “Quítenla”, dijo una amiga, “ese güey está mega cancelado“. “Pero la rola está chida, ¿no?”, le contestó un compa. Todxs nos volteamos a ver y nadie supo qué decir.

El encargado de poner la música la quitó rápidamente para evitar el tema e hizo un chiste. La siguiente canción era de J Balvin, “mmmta, otro canceladísimo”, dijimos casi al unísono.

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Si nuestra vida fuera una sticom, en ese momento habrían sonado las risas pregrabadas. Pero no es una sitcom, es el 2019 con la mitad de los cantantes y artistas del mundo cancelados. No es queja.

Imagen: Warner Bros

¿Quiúbole con las cancelaciones?

No es cosa nueva que lxs artistas hagan declaraciones escandalosas, ya sean racistas, clasistas, machistas y el resto de los istas. Tampoco es nuevo que agredan a alguien, que acosen, que violenten o que, en general, sean personas horribles.

Lo que sí es -relativamente- nuevo, es el hecho de que el público tome una postura radical y definitiva respecto a esto. Buscando no sólo que existan consecuencias inmediatas por esos actos o declaraciones, sino que no se olviden en un futuro cercano o lejano.

Porque antes parecía muy fácil ser artista y decir o hacer cosas espantosas y esperar a que la gente las olvidara, para reaparecer públicamente y fingir que nunca pasó nada (nuestras mamás o hermanas mayores tal vez recuerden a Tiziano Ferro y su comentario de “mexicanas bigotonas”). Pero ya no más. Ahora, si fuiste una persona horrible te toca pagar por haber sido así, y estás canceladx… aunque ame tu música o cómo actúes o lo que sea que hagas.

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Imagen: Twitter

Dice el doctor Gilberto Giménez (sociólogo, investigador de la UNAM y fundador del Seminario permanente Cultura y Representaciones Sociales) que “la identidad no es más que la cultura interiorizada por los sujetos, considerada bajo el ángulo de su función diferenciadora y contrastiva en relación con otros sujetos” (La cultura como la identidad y la identidad como cultura) y ya sé qué estás pensando: qué flojera, vine aquí para ver si J Balvin está cancelado, no para que me den una clase, pero, espera, ahorita llego al punto.

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Es importante rescatar lo que dice Giménez, porque básicamente explica que constituimos nuestra identidad a partir de, no sólo con lo que nos identificamos (duh), sino principalmente a partir de lo que nos hace diferentes y con lo que contrastamos, o sea, todo con lo que no nos identificamos.

Es decir, construimos quiénes somos a partir de lo que no somos. Piénsalo así, ¿alguna vez te has hecho súper amix de alguien sólo porque odia las mismas cosas que tú? La explicación va más allá de un simple chiste, en realidad se hicieron así de amix por entenderse a través de lo que rechazan.

Imagen: Fox

Y la cultura de la cancelación nace, en gran parte, de ese hartazgo de que exista gente horrible que pueda hacer o decir cosas horribles sin consecuencias y de esas ganas de explicar detalladamente a cada unx de sus fans por qué no deberían seguir apoyándolxs.

Cancelamos todo lo que sabemos que no queremos, todo con lo que contrastamos, y formamos una identidad a partir de eso. ¿Estoy en contra de lxs abusadores? Cancelo a Kevin Spacey. ¿Estoy en contra de la violencia de género? Cancelo a Chris Brown. ¿Estoy en contra de la gente que usa pieles? Cancelo a Rosalía. ¿Estoy en contra de los idiotas? Cancelo a Kanye West. Y así.

Yo, por ejemplo, no estoy en contra de los idiotas, por eso todavía no cancelo a Kanye, pero sí me salgo de una fiesta si empiezan a poner a Chris Brown. Parte de mi identidad, entonces, es rechazar la violencia de género, pero no así a los idiotas.

Imagen: Giphy

Pero no es sólo porque nos da identidad, también es porque queremos que hayan consecuencias, ¿no? Estamos hartxs y queremos que cambien las cosas.

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Queremos que no se quede en un “lxs cancelamos y ya”, sino que la gente deje de ir a sus conciertos, que las productoras dejen de contratarlos, que ya no hagan series y películas y que paguen por sus actos.

Hablemos, entonces, de lxs artistas cancelados

Quizás uno de los casos más sonados, y del que sí hubo consecuencias reales, es el de Kevin Spacey. Acusado en 2016 de abuso sexual, las declaraciones de jóvenes le valieron al actor perderse de un Emmy especial que iba a recibir, que Netflix cancelara la exitosa serie House of Cards y el repudio de muuuucha gente. Digamos que, en este caso, la cancelación sirvió, y de mucho. Pero, ¿qué pasa cuando no es así?

El mejor ejemplo es el de Chris Brown. No sólo fue declarado culpable de agredir físicamente a Rihanna, causando que fuera hospitalizada, sino que ha sido arrestado otras cuatro veces y acusado de violencia e incluso violación, al menos siete veces más.

Chris Brown tiene un amplio y nefasto historial de abuso y violencia en contra de las mujeres. Pero, desgraciadamente, tiene al rededor de 34 millones de oyentes mensuales en Spotify y sus conciertos siempre terminan en sold out. ¿De qué sirve, entonces, que lxs simples mortales lo cancelemos?

Chris Brown frente a una gran audiencia, a pesar de todo. Imagen: Chrisbrownofficial

De él se derivan J Balvin, Justin Bieber, Drake (entre otros), que lo han apoyado, han colaborado con él y hasta se han peleado con sus propios fans con tal de defenderlo. ¿Poooooor? ¿Por qué eligirías apoyar a un agresor como Brown? ¿Qué dice de ellos el hecho de que elijan defender a alguien como él? CANCELADOS POR CÓMPLICES.

Imagen: Instagram @jbalvin

Pero… maldita sea, sí que me gusta J Balvin. Y si cancelo a Balvin, ¿tengo que cancelar también a Bad Bunny? Digo, porque al final apoya a alguien que apoya a un abusador… Pero es que Oasis es un discazo. Y pues ya entrados en gastos, también a Rosalía, ¿no? También tiene duetos con él y además usa pieles.

Bueno, pero si cancelo a Balvin significa que ya no puedo apoyarlo, ¿no? Fácil, no escucho su música y no voy a sus conciertos. Pero. ¿entonces no puedo ir al Flow Fest o al Hellow o a los festivales donde esté? Porque si voy le daré un poco de mi dinero. ¿O puedo sólo ir pero no verlo a él? Dios, qué confuso es esto.

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¿Y Justin Bieber? Digo, él también está cancelado por ese infame hilo, ¿no? Digo, fue horrible con la pobre Selena Gómez, pero también se quejó públicamente de cómo Trump y el gobierno de Estados Unidos ha tratado a los niños migrantes, reteniéndolos en pésimas condiciones y teniéndolos enjaulados. ¿Eso cancela su cancelación? ¡DIOS MÍO NO PUEDO MÁS!

Pidos, necesito una segunda opinión (y una tercera y una cuarta)

Qué difícil es esto de cancelar, ¿cuándo empiezas y cuándo paras? ¿Qué sí amerita cancelar a alguien? Digo, me queda claro que Chris Brown está canceladísimo y nada me haría cambiar de opinión. Pero hay demasiadas áreas grises con lxs demás.

Decidí hablar más al respecto con quienes más saben del tema: mis amigxs millennials.

“Yo no cancelo porque eso involucra “cancelar” a todos los artistas, medios, productores, PR, maquillistas, fotógrafos, historiadores, que han trabajado con ellxs”, me dijo Adrián. “Pero creo que cancelar sirve para consumir de manera responsable lo que nos da el entorno”, agregó.

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Y sí, supongo que tiene razón, pero también creo que funciona para ser coherente con lo que uno dice. ¿No? Volviendo un poco a la parte de identidad, ¿cómo podría ser parte de mi identidad rechazar la conducta sexual inapropiada hacia menores de edad, pero no cancelarx| a Aleks Syntek luego de que un menor de edad lo denunciara porque supuestamente le coqueteó a través de Instagram? Tengo que ser coherente.

Imagen: @lemon_brick

Por otro lado, ¿cancelar es una especie de “castigo”? ¿Algo que imponemos como público ante los artistas “malos”?

Al respecto, Andrea, mi novia, me dijo que ella sí cancela de esa manera.

“Yo cancelo como medida de “castigo” a artistas que sienten que pueden agredir, ofender, decir cosas sin cuidar sus palabras conociendo la influencia que tienen porque la razón por la que se atreven es porque saben que no les va a pasar nada. No habrá repercusiones porque sin importar todas las tonterías que digan, la gente va a estar ahí, comprando todo lo que hagan. Para mí es una manera de decir: no, conmigo no. No es justo que hagas esto sin repercusiones. Quizá no es mucho, pero es un receptor menos”.

Y tiene razón. Es un número menos en su cuenta, una persona menos en su concierto, un fanático menos. Una consecuencia directa que por sí sola puede verse inútil, pero que entre muchas puede ser importante.

“Hoy en día todas las posturas en contra suman, desde un unlike, un unfollow, unos comentarios malos o lo que sea, sirven para que la demás gente se de cuenta y se haga ruido al respecto”, me dijo María, otra amiga.

Entonces ¿sí sirve para algo más que mi propia satisfacción y para sentirme bien con mis decisiones de vida?

“Creo que sí sirve si buscas generar un impacto para las personas que te rodean y para empezar el cambio en ti. Son pequeñas cosas que nos ayudan a cambiar como sociedad. Probablemente el cambio no se refleje de manera inmediata, pero es algo que nos va formando como sociedad y que los artistas “nuevos” van a ir cambiando para no caer en los mismos errores”, me comentó Giovanni.

Imagen: Twitter

Y no sé, pero quizás de eso se trata esto de cancelar gente. De pasar la voz, de reeducar, de hablar de algo de lo que antes no se hablaba.

“Sirve cuando se alza la voz y se protesta en contra de estxs para que lxs inversionistas que están detrás del negocio retiren su inversión. Como el calentamiento global. No importa que tanto dejes de utilizar plástico hasta que las grandes empresas y el gobierno intercedan para eliminar lo que es nocivo para el mundo”, agregó Adrián.

Es cosa de hacer notar a más y más gente que las conductas están mal. Cancelar sirve, en gran parte, para no normalizar conductas indebidas y hacer ver a la gente que no importa quién seas, si eres una persona horrible, lo que hagas o digas tiene consecuencias.

Además, ¿por qué habríamos de seguir dándole voz a esos artistxs cuando muchísimxs más que no hacen cosas horribles? O sea, cancelar no significa dejar de escuchar música o de ver series o películas, significa elegir a quién sí y a quién no.

¿Tú qué opinas? ¿Somos unxs exageradxs o estamos haciendo bien las cosas? ¿Cuándo está chido cancelar y cuándo no? Cuéntame. O cancélame si no te gustó este artículo.