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Nov 25/2019

Guía completísima para rentar tu primer depa (y hasta un mapa interactivo de CDMX)

Ilustración: IG @driu.paredes / @re_ilustrador

Rentar casa por primera vez es un proceso retador… y cansado. En dónde alquilar, cuánto es lo justo, qué requisitos te piden, qué debe decir el contrato, ¡fiu! Es enfrentarse a tomar muchas decisiones.

Lo sabemos, suena extenuante sólo de leerlo, pero no es imposible mientras tengas la información necesaria y analices con calma la situación.

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Antes de comenzar esta guía, si estás pensando en rentar departamento en CDMX, te hicimos un bonito mapa que puedes ver dando clic aquí.

¿Por dónde empezar a buscar depa? 

Antes de iniciar la búsqueda, identifica cuáles son tus necesidades y cuál es tu presupuesto disponible. Empatar estas dos variables hará que puedas rentar la mejor vivienda para ti en este momento.

Muchas veces te enfrentas a una disyuntiva: pagar un lugar un poco más caro, pero cerca de la ofi o la uni, o algo un poco más barato, pero que implica un tiempo de traslado mááás largo.

“Siempre existe el dilema entre vivir más lejos y más barato o vivir con rentas más caras, pero que te permiten tener más tiempo libre y calidad de vida, aunque estresado por una presupuestación más estricta”, nos explica Leonardo González, analista real estate en propiedades.com

¿Y cómo tomar la decisión correcta? No hay una respuesta definitiva, cada persona tiene circunstancias distintas, sin embargo, la recomendación es que evalúes pros y contras de una u otra vivienda, compáralas y ve qué se ajusta a tus posibilidades.

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Primero piensa qué es lo que no puedes sacrificar y a partir de ahí ve colocando en la lista el resto de necesidades.

¡Pero ojo! Antes de considerar algo imprescindible, sé sincerx contigo mismx y diferencia qué es lo que necesitas de lo que te gustaría. 

Esto te permitirá que encuentres algo que se ajuste a tu bolsillo y que a la larga no te haga sufrir.  

Ya que tienes claras las necesidades, ahora sí echa cuentas.    

Lo que sigue: ¿para qué te alcanza? 

Este aspecto es fundamental antes de tomar alguna decisión, si lo haces mal, puedes encaminarte al desastre financiero. 

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“Nosotros siempre recomendamos que no se dedique más de 40% del ingreso para rentas, hipotecas o gastos de vivienda. Si tú pagas más podrías incurrir en una situación de estrés financiero, esto es un desajuste en tu canasta básica”, explica Leonardo de propiedades.com.

El porcentaje de cuánto deberías gastar en vivienda es variable de acuerdo a cada especialista que recomiende, sin embargo, ronda entre el 25% y 40% de tu sueldo. 

En este porcentaje no sólo debes considerar el alquiler, sino el mantenimiento y servicios relacionados con la renta de vivienda.

Calcula este porcentaje de tus ingresos y a la hora de buscar, toma en cuenta tus necesidades. Así podrás tener un rango de viviendas en el que podrás elegir. 

Consejo clave: suena obvio, pero no gastes más de este porcentaje 

El problema si gastas más no es sólo que haciéndolo estarías sacrificando algunos gustitos, sino que te estarías “comiendo” el presupuesto de otros rubros como alimentación y que, en el peor de los casos, estarías quedando con muy poco en caso de alguna emergencia.

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Para que este último escenario no te pase, necesitas no solo destinar no más de 40% –y de ser posible 25% o 30%– sino prepararte con un fondo de emergencia de al menos tres meses de tu sueldo que te permita lidiar con un despido o con alguna otra eventualidad y que te permita seguir afrontando los costos del alquiler, adicionalmente a tus demás gastos. 

Disculpe, ¿tendrá un minuto para hablar de los roomies?

Si al cruzar necesidades y presupuesto te das cuenta de que no alcanza para rentar algo lo cerca del trabajo, vivir con roomies es una alternativa que permite independizarse y enfrentar los altos costos de vivienda. 

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“Nosotros recomendamos mucho tener un roomie porque esto te va a permitir encontrar algo mejor y afrontar los gastos entre varias personas”, explica Mariano Balcarce, director de desarrollo de negocios de Vivanuncios, el portal inmobiliario de eBay. 

Durante el proceso de renta

Cuando visites las posibles viviendas, necesitas hacer las preguntas correctas para no rentar algo que después se pueda convertir en un problema.

¿Cómo? No es tan difícil: cuando te entrevistes con tu arrendador no temas preguntar todas tus dudas, tanto en temas prácticos como si el departamento es ruidoso o qué tal son los vecinos, como en todo lo económico relacionado con la vivienda.

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Entre estos aspectos se pueden encontrar el costo de la renta, duración del contrato, el monto de la fianza y en qué casos está sujeta o no a devolución, la forma de pago, si puedes gozar de algún beneficio si firmas un contrato por más tiempo, cuál es la penalización si pagas tarde o si para la renta se pide un aval.

Otras cuestiones que deben quedar claras es de qué composturas eres responsable, si puedes tener mascotas o si puedes colgar cosas en las paredes.

Además, necesitas informarte acerca de lo que sucede en los alrededores: alumbrado público, transporte público, seguridad, gestión vecinal o de la alcaldía, posibilidad de inundaciones o aparición de plagas, o qué tan conflictivos son los vecinos, entre otros.

Aval y depósito, ¿khésesooo?

Estas son dos palabras que escucharás en este proceso de rentar departamento y necesitas conocer qué significan. Ambas son requisitos que pide el arrendador para proteger su patrimonio.

En cuanto al aval, este es “una persona física” que deberá responder por el monto total de la deuda en el que caso de que incumplas en tus pagos, explica el blog de dadaroom.com.

“Si te quedaste sin recursos para pagar la renta, el propietario le cobrará a tu aval y en un caso extremo, incluso lo demandará para que lo embarguen y de esta manera pague”, explica el texto.

Esta persona tiene que tener una propiedad registrada a su nombre que este en la misma ciudad en la que te vas a mudar.

En el caso de que no tengas a alguien que pueda ser tu aval, es posible recurrir a una fianza de arrendamiento inmobiliario, la cual se puede contratar con una empresa afianzadora que se compromete a cubrir tus pagos de renta en el caso de que no lo hagas tú.

En lo que toca al depósito, es una cantidad que suele ser un mes de renta –aunque a veces se piden más– y es para asegurar al arrendador ante la posibilidad de que no entregues el inmueble en buenas condiciones, dejes facturas sin pagar o modifiques el inmueble sin autorización. 

Es necesario comparar qué solicita cada una de las opciones de inmueble que estás pensando rentar.

¡Lee 1, 2, 3, veces el contrato!

Ya cuando te decidiste por una vivienda, vendrá la firma de contrato. Se escucha a obviedad, pero no la es: lee el contrato, no importa lo largo que sea.

Y hazlo antes de firmarlo porque una vez que lo hagas, si hay alguna condición con la que no estás de acuerdo, te verás obligado a tener que cumplirla durante todo el tiempo que dure. 

No conocer lo que has firmado no te exime de tener que cumplirlo. 

Nada de convenios verbales, debes pedir un contrato por escrito y una copia de este, ya que tenerlo te ayudará a consultarlo cuando lo necesites.

Según enlista propiedades.com, lo básico indispensable que el contrato debe cotener es:

  • Monto de la renta
  • Fecha, lugar y forma de pago
  • Qué es lo que se arrenda
  • Con qué fin se hace y todo lo que incluye la renta (como estacionamiento, bodegas, cuarto de servicio o azotea)
  • La garantía acordada –depósito, fiador o fianza–
  • Los motivos de rescisión del contrato
  • Vigencia y las modalidades de entrega y recepción,
  • Devolución del inmueble arrendado y la aplicación de pago de cuotas de mantenimiento y pago de servicios a cargo de quien está rentando