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Feb 16/2020

No podía quedarme en la cancha: Marega tras dejar un partido por gritos racistas

Foto: AFP

“No podía quedarme en la cancha”, aseguró este lunes en la emisora francesa RMC el franco-maliense Moussa Marega, que abandonó el campo tras ser víctima de gritos racistas en el partido que enfrentó a su club, el Oporto, en Guimaraes, del campeonato portugués.

Tras los insultos que recibí, tras los gritos de mono que recibí, no podía quedarme en la cancha (…) Ya no era posible”, defendió el atacante franco-maliense, que dijo haber sido víctima de “una gran humillación”.

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“No puedes quedarte así y seguir jugando un partido cuando hay gente que se está burlando de tu color de piel”, añadió.

Marega dijo encontrarse “mejor”. “A partir del momento en el que vi a mi hijo, eso me devolvió la sonrisa (…) Todos los mensajes de apoyo que he recibido me ha dado esperanza”.

El delantero jugó la temporada 2016-2017 con el Vitoria Guimaraes, cedido por el Oporto. Ser insultado de esa manera por los seguidores de su antiguo club “es lo que más me ha chocado”, admitió.

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“Cada vez que me enfrento a ellos, aplaudo a los hichas a final del partido, no celebro ningún gol, les respeto”, explicó.

¿Qué pasó con Marega?

El atacante franco-maliense del Oporto, Moussa Marega (28 años), fue víctima de gritos racistas y decidió abandonar el terreno de juego en el minuto 71 del partido que jugaba contra el Vitoria de Guimaraes. 

Después de haber anotado el gol que le daba la victoria a su equipo (2-1), Marega se cansó de escuchar gritos de mono y cánticos racistas en su contra, por lo que decidió abandonar el césped once minutos más tarde.

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Algunos jugadores del Oporto y del rival Vitoria de Guimaraes trataron de persuadir a Marega para que continuara jugando el partido, pero el jugador de 28 años siguió adelante y, muy enfadado, se retiró a los vestidores, acompañado de miembros del cuerpo técnico de su club.

Marega, nacido en Les Ulis (periferia de París), jugó en el equipo de Guimaraes en el curso 2016-2017.

En el momento de abandonar el césped y luego en el túnel, Marega dedicó gestos hacia la grada, levantando uno de sus dedos y también mostrando su dedo pulgar hacia abajo, en señal de desaprobación de la actitud de los hinchas que le gritaban.

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“Querría simplemente decir a esos idiotas que vienen al estadio a lanzar gritos racistas que se jodan. Agradezco también a los árbitros que no me hayan protegido y me hayan mostrado una tarjeta amarilla por defender mi color de piel”, escribió poco después Marega en su cuenta de Instagram, con emoticonos de una mano con un dedo levantado.

“Espero no verlos nunca más en un terreno de juego. ¡Son una vergüenza”, añadió el jugador.

El entrenador del Oporto, Sergio Conceiçao, se mostró “indignado” con los insultos.

“Estamos completamente indignados por lo que ha pasado. Sabemos que la pasión que hay con el Vitoria y creo que la mayor parte de los aficionados no se reconocen en la actitud de ciertas personas que insultaron a Moussa desde el calentamiento”, declaró el técnico después del partido.

“Somos una familia, independientemente de la nacionalidad, del color de piel o de cabello. Todos somos humanos y merecemos respeto. Lo que ha pasado es lamentable”, añadió.

El entrenador publicó igualmente una foto en las redes sociales con el mensaje: Todos somos Moussa.