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Mar 09/2020

Marchar por primera vez el 8 de marzo: “salimos para pedir que nos dejen de violentar”

Fotos: Equipa Editorial de Animal MX

Por primera vez, Daria, Regina, Ale y Andrea -amigas de la prepa- pudieron salir a la calle a marchar contra la violencia de género. También, por primera vez, Sandra Rufo -mamá de dos niñas- quiso unirse a la protesta del 8 de marzo. Y para Donají, esta vez salir era absolutamente necesario porque “la realidad ya nos rebasó”.

En esta marcha histórica del 8 de marzo de 2020 -en la que protestamos unas 80 mil mujeres según cifras de las autoridades de la ciudad de México-, niñas, adolescentes y mujeres de entre 12 y 50 años de edad se animaron a marchar por primera vez en sus vidas y lo hicieron del Monumento a la Revolución al Zócalo capitalino. 

¿Por qué hacerlo ahora?

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“Es la primera vez que mis papás estuvieron de acuerdo”

Regina, de 18 años de edad y víctima de acoso “generalmente en las calles y en las fiestas”, está por terminar la prepa y sabe que su privilegio no le impide salir a luchar por las mujeres. “Mis papás me permitieron salir porque la situación es indignante”.  

“Mi hermana es feminista”

Para Daria, de 17 años, la influencia de su hermana feminista fue fundamental para animarse a salir a protestar contra la violencia de género y el acoso que ha sufrido por parte de profesores. ¿Y cómo se sintió en su primera marcha? “Protegida entre las mujeres”

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Ya soy mayor de edad, ya tengo libertad de venir, apoyar y sumar”

Cuando Alejandra cumplió los 18 años le dijo a su mamá “voy porque voy” a la protesta del 8 de marzo. 

Venir es “ayudar a mi país, mi comunidad, las mujeres”. Después de esta marcha “sí podría haber más conciencia; las cosas no van a cambiar de la noche a la mañana, pero sí poco a poco. Es importante sumarnos a todo esto”. 

Ilustración: Andrea Paredes (@driu_paredes)

“Todas las que estamos aquí estamos cansadas de ser acosadas”

No hay día que Andrea, de 18 años de edad, no salga con miedo de no volver a casa, que le pase algo, que la volteen a ver de manera asquerosa. “Es hora de que podamos sentirnos más seguras”. 

“Hay que exigir lo que nos corresponde: justicia, que nos protejan”

Donaji tiene 29 años y siente “muchísima impotencia y frustración” por “el miedo que vivimos como mujeres de no poder salir libres como cualquier persona. Temer que nos vayan a violar, torturar, matar… Es un problema que no ha sido atacado de ninguna forma, sin ninguna estrategia”.

Para Donaji, la marcha del 8 de marzo le hizo sentir, al mismo tiempo, alegría, tristeza, pero sobretodo mucho coraje “porque realmente sí somos muchísimas las que salimos a pedir que nos dejen de matar y violentar”. 

“Lloré, grité, me sentí protegida entre todas las mujeres”

Jennifer y Viridiana son hermanas y esta también fue su primera marcha, una en la que se sintieron seguras y protegidas en las calles. 

“Mi mejor amigo me violó hace muchos años y mi ex me violentaba. A nadie se lo conté. Yo le creo a toda la gente que está aquí”, dice Jennifer.

Viri vino porque está cansada del acoso en el transporte público: “no puedo contarle a nadie porque no me van a creer y si golpeo al hombre que me agrede, a mí me dicen que estoy loca”. ¿Qué sintió? Quiso llorar al ver a tantas mujeres gritar.

“Como mamás es muy emotivo poder marchar con ellas”

No solo las niñas y adolescentes tuvieron la oportunidad de asistir a una marcha por primera vez en su vida. Sandra Rufo, mamá de una niña, también lo hizo este 8 de marzo. 

Con una pancarta con la leyenda JUSTICIA PARA TODAS, Sandra explica llorando que siente impotencia por el acoso y la inseguridad. En esta marcha, Sandra descubrió lo emotivo que es marchar al lado de su hija. 

“No debería ser suerte nunca haber vivido violencia o acoso”

Andrea, de 24 años de edad, ya tenía ganas de asistir a una marcha y este 8 de marzo vivió la experiencia por primera vez en compañía de su mejor amiga en Monterrey, Nuevo León. 

“La razón por la que quise estar presente y apoyar el movimiento fue porque siempre pensé que fui afortunada porque no me tocó vivir casos graves de acoso o violencia”, cuenta Andi, ilustradora y animadora de Animal MX. “Pero un día me di cuenta que no debería considerarse suerte no haber vivido violencia o acoso. Me di cuenta que esa suerte fue una preocupación exagerada de mi mamá: no salgas con falda, nunca uses escote, no hagas esto, cuídate mucho, no te quedes a altas horas de la noche”.

Andi se dio cuenta que le habían enseñado el “pórtate bien para que no te pase nada”. 

Y no, esto no debería ser normal. 

Queremos conocer la historia de nuestras lectoras. Participa en esta dinámica y cuéntanos con ilustraciones, audio, texto, imágenes o video Cómo llegó a tu vida el feminismo.
Nosotras haremos una publicación con las respuestas para que se escuche la voz de todas.