Comparte
Mar 03/2020

Por primera vez, dos arquitectas ganan juntas el premio Pritzker

Foto: Alice Clancy/Pritzker Architecture Prize

Dos mujeres pioneras en una profesión dominada por hombres, las irlandesas Yvonne Farrell y Shelley McNamara, fueron recompensadas este martes con el prestigioso premio Pritzker, el equivalente al premio Nobel de la arquitectura.

Educadoras y arquitectas de Dublín que trabajan juntas en su firma Grafton Architects desde la década de 1970, Farrell y McNamara “crean espacios que son a la vez respetuosos y nuevos, honrando la historia al tiempo que demuestran un dominio del ambiente urbano y el oficio de la construcción”, dijo en un comunicado la Fundación Hyatt, que auspicia el premio.

Es la primera vez que el Pritzker es otorgado a un dúo de mujeres.

“Pioneras en un campo que tradicionalmente ha sido y aún es dominado por hombres, son también faros para otras mujeres al forjar su camino profesional ejemplar”, dijo el jurado.

“Un enorme privilegio”

“La arquitectura podría ser descrita como una de las actividades culturales más complejas e importantes del planeta”, dijo Farrell tras recibir la noticia, citada en el comunicado.

“Ser arquitecta es un enorme privilegio. Ganar este premio es un respaldo maravilloso a nuestra convicción en la arquitectura”, añadió.

El dúo que ha diseñado varias instituciones cívicas, culturales y académicas como el campus universitario de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) de Lima, en 2015, así como complejos de viviendas, dialoga constantemente con los elementos naturales, equilibrando fuerza y delicadeza.

“Sus obras son impactantes, modernas y nunca se repiten o imitan, tienen su propia voz”, indicó la Fundación Hyatt.

Una de sus grandes obras es el edificio sostenible de UTEC, en el barrio de Barranco, construido verticalmente en una quebrada. Atrae el aire fresco del océano Pacífico, generando corrientes naturales que reducen la necesidad de usar aire acondicionado. También aprovecha los ciclos de luz y sombra para ahorrar energía eléctrica.

“Su acercamiento a la arquitectura es siempre honesto, y revela un proceso de comprensión de los procesos de diseño y construcción de estructuras de gran escala a los más pequeños detalles”, dijo el jurado.

“Es generalmente en estos detalles, especialmente en edificios con presupuestos modestos, donde puede siente un gran impacto”.

Otras de sus obras son para la Universidad Luigi Bocconi de Milán, la Escuela de Economía de Toulouse, la London School of Economics, el Instituto de Minas-Telecom de París o el Instituto Urbano de Irlanda.

“Dentro del ethos de una profesión como la nuestra, muchas veces hemos luchado para encontrar un espacio para implementar valores como el humanismo, el oficio, la generosidad y la conexión cultural con cada lugar y cada contexto en el cual trabajamos”, dijo McNamara.

“Por eso es extremadamente gratificante que se nos otorgue esta distinción, a nosotras, nuestra firma y al cuerpo de trabajo que hemos logrado producir a lo largo de muchos años”, agregó.

Las otras mujeres recompensadas con el Pritzker en el pasado son la iraquí-británica Zaha Hadid, única en ganar el premio sola en 2004, la española Carme Pigem en 2017 (junto a dos arquitectos del estudio catalán RCR Arquitectes) y la japonesa Kazuyo Sejima en 2010 (junto a su colega Ryue Nishizawa).