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Abr 10/2020

'Si tu novio no te m**a el c**o': guía para disfrutar el beso negro, anilingus o rimming

“Si tu novio no te mama el culo, pa’ eso que no mame”, exclamó recientemente el poeta Benito Antonio Martínez Ocasio en YHLQMDLG, su nueva antología de poemas.

Y para celebrar su epifanía va una guía para practicar anilingus, también conocido como beso negro o rimming:

¿Por qué San Benito habla de “mamar el culo”?

Porque el ano está lleno de terminaciones nerviosas que, al estimularse, pueden provocar placer.

Además puede ser muy excitante hacer o recibir un beso negro por el tema psicológico: la transgresión de una práctica social tan prohibida que haría llorar a tu tía conservadora.

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Ok, va, lo haré. ¿Cómo cuidar la higiene?

En realidad es mucho más sencillo de lo que parece: puedes bañarte antes de la práctica y lavarte bien el ano con agua y jabón neutro para asegurar que todo esté en orden.

Del mismo modo, después de hacer beso negro se recomienda no besar ni hacer sexo oral para evitar depositar bacterias que pudieran quedar en la boca o en el pene o vulva.

¡No te laves los dientes de inmediato! Mejor usa enjuague bucal, debido a que al lavarte los dientes podrías crear pequeñas heridas en tus encías que podrían favorecer infecciones por alguna bacteria. 

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¿Puedo contraer alguna infección por hacer beso negro?

Infecciones de transmisión sexual como VIH o VPH sí se pueden transmitir por practicar anilingus sin protección. Además hay bacterias que podrían provocar infecciones.

Así que, aparte de una buena higiene, para protegerse durante el beso negro lo recomendado es usar cuadros de látex que impidan que la lengua entre en contacto con la piel.

Si no tienes a tu disposición, la página de los CDC estadounidenses crearon una guía para crearlo con un condón (es extremadamente fácil y sólo necesitas unas tijeras).

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¿Cómo le hago para disfrutar?

Antes que nada: procura el consentimiento. Asegúrate que tanto tú como tu pareja están realizando la práctica porque lo desean y sin ningún tipo de presión. Si es el caso, continúa; si no, frena. No hay ninguna urgencia, y pues ni modo, que se enoje Bad Bunny. 

Una vez que tengas confianza en que es algo que quieres intentar, relájate.

Si la práctica te genera nervios respira profundo e intenta concentrarte en las sensaciones que tengas. Si las primeras veces se siente algo raro, ¡es normal! No te asustes: intenta identificar lo que sientes.

Muchas veces sólo concentrarte será suficiente para irte relajando poco a poco; en otras quizás sea más difícil, pero esos nervios te pueden enseñar sobre tus inseguridades o miedos, si los escuchas. Y esto aplica igual para quien da el beso como para quien recibe.

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Una vez que comiences a disfrutar, ¡prueba con distintas estimulaciones!

Puedes pasar la lengua por encimita con un contacto muy ligero y de forma rápida. O puedes hacerlo más lento y con mayor presión. Puedes rodear el ano y luego acercarte más a él. Puedes masturbar a la otra persona mientras te la anilingüeas. Puedes dar pequeños besos. Puedes empujar tu cara. Puedes hacer LO QUE SEA.

Excepto lo que no, claro.

¿Qué posturas puedo intentar?

La más sencilla quizás sea poner a tu pareja de perrito. Te colocas detrás y tienes todo su culo frente a ti, expuesto majestuosamente. Además, la posición también puede ser muy sensual, vaya.

Una posición un tanto más sencilla y cómoda sea tener a tu pareja boca arriba. Abres las piernas y comienzas. Sugiero poner una almohada bajo su cadera para que su ano quede a una altura que no implique torcerte el cuello en nombre del placer.

Una posición más arriesgada pero efectiva podría ser sentarte en la cara de tu pareja. Con cuidado, para que no te falte oxígeno (aunque, en mi opinión, morir por asfixia lamiendo un ano es una muerte muy digna, pero pues cada quién). 

Al final, todo es cuestión de creatividad.

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¿Y si no me gusta mamar culo entonces de verdad pa’ eso que no mame?

¡De ninguna manera! Digo, está genial que Bad Bunny invite en sus canciones a realizar prácticas sexuales no tan comunes (como lo han hecho varias personas antes que él), pero creo que, más allá del chiste, tampoco se trata de juzgar a las personas por las prácticas sexuales que realicen o no.

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Porque sí: es cierto que hay muchas personas (y acá sí me animo a usar el “personas” y no sólo hablar de hombres) que tienen vetadas ciertas prácticas sexuales por temas de conservadurismo o que enjuiciarían moralmente a quienes sí las practiquen.

Pero también es cierto que existen muchas otras que no se animarán a hacer ciertas cosas por ansiedades más complejas o por miedos más profundos.

Quizás uno no elige el anilingus, quizás el anilingus lo elige a uno. O quizás simplemente vale la pena hacer una pausa antes de juzgar a las personas por su aparente “apertura” sexual.  

En resumidas cuentas: si tu novio o novia o novie no te mama el culo y tú estás bien con eso, pues pa’ eso que mame lo que ustedes gusten. 

Para que te quedes otro ratito: Pussypedia: la enciclopedia online sobre salud y sexualidad femenina