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Ago 06/2020

¡ía 'stoi arta'! ¿Notaste cambios en tu síndrome premenstrual desde el encierro? Acá las razones (y tips)

Foto: Charles Deluvio | Unsplash

Todo comenzó con el encierro: primero se desfasó mi ciclo menstrual algunos días aunque, desde hacía años, mi cuerpo funcionaba como “relojito”.

Las semanas pasaron y los cólicos insoportables —que había dejado atrás después de un tratamiento hormonal—, volvieron a aparecer. Luego los cambios de humor marcados: de estar tranquila, a muy irritable, a muy triste, a desesperada, a llorar a cántaros, a emocionarme y reír. Todo-en-un-solo-fuck*n-día.

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El colmo fue cuando, entre la tristeza y la inquietud, un día me sentí inútil en el empleo. Era una incapacidad real para trabajar.

Todo ese relajo terminó cuando, un día después, menstrué.

Así como así (y a pesar de los cólicos), me sentía más tranquila y dispuesta a volver a mis actividades normales.

¿Coincides en algún punto? Respiremos. No somos las únicas mujeres o personas con vulva que experimentamos esto, tampoco estamos mal, ni se nos zafó un tornillo, ni estamos enfermas.

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Tan sólo échale un ojito a algunas de las respuestas recibidas por distintas plataformas:

Síndrome premenstrual durante la cuarentena.

(Por motivos de privacidad, cubrimos los nombres y fotos de amigas, primas y compañeras que respondieron)

Primero lo primero: ¿qué pasa en mi cuerpo durante síndrome premenstrual?

Más allá de cambios de humor y sentirnos más pesadas y con ganas de comer pan y galletas, este momento de nuestro ciclo menstrual es una explosión hormonal en todo nuestro cuerpo.

Somos como un laboratorio químico caminante.

A grandes rasgos, cuando tu cuerpo detecta que el óvulo del mes no fue fecundado, el endometrio se comienza a desprender (ese es el sangrado menstrual) y el nivel de hormonas cae.

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Y con las hormonas también nuestro ánimo se va en picada.

“El síndrome premenstrual es tanto físico como emocional”, nos explica la ginecóloga Sandra Aguilera Cervantes. “La mayoría de las pacientes presentan estos cambios de 3 a 5 días antes del inicio del sangrado”.

¿Cuáles son los cambios físicos que notamos? Los más comunes son:

  • Sentir inflamación en el abdomen.
  • Dolor en los senos, que están inflamados y congestionados.
  • Dolor de cabeza.
  • Piernas hinchadas.

¿Y qué pasa dentro de nuestra cuerpa? Bueno, pues a nivel hormonal la progesterona (una de las hormonas que prepara al cuerpo para el embarazo) tiene una disminución considerable.

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También, explica Sandra, aumentan los estrógenos y las endorfinas —esas hormonas que nos dan felicidad— disminuyen considerablemente, ” estás menos receptiva a las endorfinas, por eso a veces aunque hagas ejercicio y todo lo que normalmente te hacía feliz pues no funciona”.

Incluso, dice la médica, a veces hay una disminución de azúcar, ¡ahí está la razón de esos antojos de panecito y galletas!

“Anímicamente también hay más irritabilidad y eres más sensible a los cambios, puedes estar muy enojada o muy triste; también sentirte más deprimida o tener estallidos de ira, confusión e incluso necesidad de aislamiento social”, dice Sandra.

Y si tooodo esto sucede con nuestro cuerpo en condiciones normales, el encierro obligado por la pandemia ha traído cambios importantes.

¿Por qué mi síndrome premenstrual ha cambiado desde que comenzó la cuarentena?

Comencemos con: E S T R É S.

El estrés, explica Sandra Aguilera, tiene relación con que la comunicación entre tu cerebro y tus ovarios se interrumpa.

Y si al estrés se añade el sedentarismo, ansiedad, alimentación diferente y modificaciones en los ciclos de sueño, todo se transforma en una bomba para nuestro cuerpo.

Entonces, si a una mujer o persona con vulva “le cambias la alimentación, el movimiento, los horarios de sueño, ritmo de vida sexual, estamos creando sin querer circunstancias físicas que nos llevan a circunstancias corporales y médicas“, nos explica Rosamartha Pavón, psicoterapeuta que se especializa en temas de reproducción asistida para mujeres.

Además, dice Rosamartha, dos glándulas hormonales se ven sumamente afectadas: la pituitaria y la tiroides, “estas dos, sobre todo la tiroides, se ven afectada también por nuestros estados de ánimo”.

Todo este combo que es el encierro y el estrés por un bicho del que sabemos poco y escuchamos todos los días, puede provocar trastornos menstruales.

A muchas mujeres y personas con vulva nos han sucedido cambios importantes durante el síndrome premenstrual, pero hay algunas señales de alerta que nos dicen cuándo acudir con nuestra ginecóloga.

Tanto Sandra Aguilera como Rosamartha Pavón coinciden en que debemos buscar consulta médica si:

  • El sangrado es demasiado abundante o con coágulos o dura más de siete días (“eso te puede poner en riesgo de anemia”, dice Sandra).
  • Amenorrea, es decir, menstruación ausente por más de tres meses.
  • Dolor demasiado intenso que no cede con medicamentos para el dolor normales (ibuprofeno, por ejemplo).

¿Qué hago para sentirme mejor durante mi SPM?

Comencemos por ordenar nuestros horarios de comida, de descanso, de trabajo y de sueño, recomienda Rosamartha.

A partir de ahí, continuemos:

  • Cuida tu alimentación, procura no comer tantos carbohidratos y azúcares.
  • ¡Mantente activa! Durante el síndrome premenstrual procura no hacer ejercicios extenuantes y opta por estiramientos, saltar la cuerda o caminar por al menos media hora.
  • Arréglate, “no importa que no vayas a ver a nadie, eso te ayuda a mantener el ánimo”, dice Rosamartha.
  • Trabaja en un lugar adecuado y con buena luz.
  • Ejercicios de relajación y respiración, como ejercicios de Jacobson que consisten en tensar y relajar los músculos.
  • Haz cosas que te den tranquilidad: colorear mandalas, ver películas, “algo que que mantenga tu mente tranquila y no estar pensando en lo desgraciada que te sientes en ese momento”, dice Sandra.

Si tienes dolor físico, Sandra recomienda analgésicos desinflamatorios como ibuprofeno y meloxicam, así que bájale al paracetamol.

Y muy importante: formar redes de apoyo con amigas, primas, compañeras de trabajo; eso nos ayuda a crear nexos y hacer tribu, además de no aislarnos tanto del mundo.

“Expresar lo que sentimos, informarnos y aceptar que es parte de nuestro ser cíclico y no es nada malo”, concluye Sandra.

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