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Sep 04/2020

¡Morras!: Acá formas de comenzar a explorar nuestro cuerpo con nuestras manitas

Foto: Dainis Greveris para Unsplash

Si desde pequeñas nos atreviéramos a explorar nuestro cuerpo, la vida sexual de adultas sería más placentera y, aún más importante, la relación con nuestro cuerpo —y por ende con nuestra sexualidad— sería totalmente diferente.

A diferencia de la educación sexual que enseña a los hombres a estar en contacto con su cuerpo desde una edad temprana, las mujeres recibimos una educación basada en el temor o el rechazo.

Pts, pts, mira: Pussypedia: la enciclopedia online de sexualidad femenina

Y esas “enseñanzas” no sólo nos impactan en la adolescencia, sino que nos acompañan toda la vida.

¿Por qué a las mujeres nos cuesta autoexplorarnos?

Alrededor de la masturbación hay muchísima desinformación y mitos. Pero en el caso de las mujeres hay un tabú aún más marcado.

“La educación sexual que culturalmente se enseña a las mujeres está basada en el miedo y el temor, en el ‘te vas a embarazar’ o vas a tener una infección, pero nunca se habla desde el placer”, explica Leidy Constanza Montoya, psicóloga y sexóloga clínica.

En este mismo sentido, la sexóloga Karimme Reyes explica que también existen creencias -principalmente religiosas- que nos impiden explorarnos.

“Tenemos esta información de que las mujeres ‘no podemos sentir placer’, más allá de que no me puedo tocar es ‘no puedo sentir placer’, porque si lo hago soy una mala mujer“, dice.

Hasta aquí parece un panorama bastante desalentador, ¿veá? Pero llegaron las buenas noticias: nunca es tarde para comenzar a explorar nuestro cuerpo.

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 Primero lo primero: ¿cómo perder el miedo a tocar nuestro cuerpo?

La sexóloga Fernanda Zárate, nos explica que el primer paso para explorar nuestro cuerpo es perderle el miedo y revisar nuestras creencias con respecto al placer.

¿Qué sensación te genera escuchar la palabra? ¿Qué has escuchado en tu entorno sobre el placer? Este ejercicio aunque pareciera muy sencillito, es útil para aprender a soltar creencias que muchas veces ni siquiera son nuestras, sino de nuestros padres, abuelos u otras personas cercanas.

Checa: No me gusta cómo coge mi pareja, ¿cómo le digo?

Al reconocer que esas ideas no son propias, es más fácil bajarle varias rayitas a la ansiedad y, ahora sí, empezar a explorar nuestro cuerpo.

Algunas mujeres y personas con vulva estamos tan poco familiarizadas con nuestros cuerpos que incluso nos cuesta trabajo estar desnudas. Si eres de este club, Fernanda recomienda comenzar a dormir sin ropa, así normalizarás el contacto con tu cuerpo.

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Tres pasos para comenzar a explorar nuestro cuerpo

Fernanda nos platica que en la sexualidad no hay una receta mágica que podamos seguir para alcanzar el placer, simple y sencillamente porque todas las personas somos diferentes, mientras que Karimme recomienda siempre ir de menos a más, o sea: poquito a poquito.

Puedes leer: ¡Abajo los mitos sobre la masturbación! Hacerlo está bien, se siente rico y es saludable

Lo que a algunas nos gusta a otras no y es totalmente natural, por eso es importante conocer nuestro cuerpo, sin embargo, sí hay experiencias que te pueden encaminar al autoerotismo.

Aquí tres experiencias útiles que nos recomendó Fernanda para conocer nuestro cuerpo:

1.- Caricias frente al espejo

Desnúdate frente a un espejo y acaricia tu cuerpo. Intenta no tocar tus pechos o vulva, así podrás experimentar sensaciones diferentes a las que ya conoces.

Si te pones nerviosa respira para tranquilizarte y continúa acariciándote hasta llegar a los órganos sexuales.

2.- Dibuja el abecedario en tu clítoris

Identifica dónde está tu clítoris y acarícialo. Fernanda recomienda que con tus dedos dibujes las letras del abecedario en tu clítoris. Ve a tu ritmo y disfruta cómo cambian las sensaciones dependiendo de los movimientos.

3.- Acaricia tu pecho en círculos

Desnúdate y acaricia tus pechos en círculos. Primero círculos hacia adentro, luego hacia afuera.  Acaricia alrededor de los pechos y después  tus pezones. Al mismo tiempo respira y contrae el piso pélvico como si aguantaras el chorro de orina.

¿Para qué o qué? Controlar tu suelo pélvico te permitirá contraer tus músculos y con ello tener mayor sensibilidad al momento de conseguir un orgasmo por ti misma o al tener relaciones sexuales.

El mito de las zonas erógenas

Como seguramente ya habrás escuchado por ahí, las zonas erógenas son aquellas que al ser estimuladas producen una sensación de placer.

Sin embargo, siempre nos han dado una especie de mapa. Que si atrás del cuellito, que en el ombligo, que si en los senos, o en los genitales, pero, ¿qué crees? No hay zonas erógenas porque todo nuestro cuerpo es un paisaje erógeno, menciona Fernanda.

Checa: Lo erótico de no genitalizar el sexo: ¡de disfrutar se trata!

Todo el cuerpo es un paisaje erógeno, es un mito que tengamos puntos erógenos. Por una cuestión cultural nos han enseñado a genitalizar la sexualidad y entonces focalizamos el placer solo en órganos sexuales cuando están en todo el cuerpo”, dice Fernanda.

La forma en que puedes descubrir tus puntos más sensibles es experimentando y nada más.

Leidy coincide en que limitar el placer a ciertas zonas sería limitar las posibilidades de placer en las personas. la experiencia de cada quien es diferentes por ‘las sensaciones que cada quien pueda experimentar’.

¿Y qué con los juguetes sexuales?

La sexóloga Leidy Constanza menciona que antes de usar un juguete sexual para explorar nuestro cuerpo, es importante estimularlo de forma manual, pues así podremos descubrir cómo alcanzar el orgasmo por nuestra propia cuenta.

Sí, los juguetes sexuales nos ayudan a facilitar el camino para alcanzar uno o varios orgasmos, pero antes de comenzar a experimentar con ellos, hay que conocer nuestro cuerpo y reconciliarnos con él.

Conocer mi cuerpo me va a permitir empoderarme de mí misma y en los encuentros sexuales fluir mucho más sin ningún miedo”, dice Leidy.

Y tampoco hay que tenerles miedo ni verlos con recelo porque pueden ser en una herramienta divertida para usar a solas o con nuestras parejas.

Sobre este tema, puedes ver: Para principiantes y expertas: juguetes sexuales para pedir como regalo

Sobre este tema, Mandy Garrigó, manager en México de la página de educación sexual PlátanoMelón (que también vende juguetes sexuales), nos explica que una vez que sabemos qué nos gusta, cómo tocarnos, cómo movernos, podemos comenzar a explorar con juguetes.

“Las mujeres tenemos un órgano que es el clítoris cuya única función es dar placer, tiene más de 8,000 terminaciones nerviosas y podemos sentir mucho más placer, entonces ¿por qué no explotar eso? Primero que todo tienes que conocerte a ti misma“, dice.

Y sí, hay muchos prejuicios (que si son para hombres, que si sólo gente soltera, que si son sucios), pero nada de eso es real.

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¿Qué pasaría si desde pequeñas hablamos sobre educación sexual?

La confianza entre nosotras, nuestras mamás y la relación con nuestro cuerpo cambiaría.

Mandy, por ejemplo, dice que “si la gente hablara con normalidad sería un mundo con muchísimo menos machismo, habría más igualdad y la gente sería más feliz”.

Mientras que Karimme hace mucho hincapié en que si la comunicación sobre este tema fuera más fluida con nuestras mamás (o papás), tendríamos desde un inicio el mensaje de que “primero me debo conocer yo para poder salir al mundo erótico y sexual con otras personas, me daría seguridad, autoestima de conocerte y explorarte”.

Para que te quedes otro ratito: El mal sexo es… acá un decálogo sobre malas cogidas