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Abr 16/2021

Cinco consejos para prevenir infecciones de transmisión sexual (más allá del 'usa condón')

Cuando hablamos de cómo prevenir las ITS, la respuesta suele enfocarse en el uso del condón. Y aunque eso está muy bien, de repente sucede que algunas cuestiones quedan fuera del asunto: ¿Hay riesgo en compartir juguetes sexuales? ¿Puedo adquirir una ITS si trago semen? ¿Qué riesgos hay en el sexo lésbico? 

Aprender a prevenir adecuadamente las ITS no es tan sencillo como solamente decir “usa condón”, pero tampoco es tan complicado como entender el final de Dark. Y, sin embargo, para lo segundo armamos hilos enteros en Twitter y para lo primero apenas googleamos de vez en cuando cualquier cosa.

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No quiero sonar a un viejito regañón. Más bien, me parece un poco curioso cómo para algunas actividades no escatimamos tiempo o esfuerzo para conocer todo sobre ellas y aprender a prevenir riesgos (los deportes, por ejemplo), pero para el sexo rara vez buscamos profundizar en sus mecanismos subyacentes.

Quizás sea por su mistificación, quizás sea por la asociación de que como es “natural” debería darse de forma sencilla; quizás sea por los tabús que existen alrededor y la poca socialización que hay de las experiencias sexuales, y muy seguramente es por la falta de educación sexual de calidad. O quizás simplemente es más divertido leer subreddits de teorías de series. Quién sabe. 

El punto es que escribí sobre cinco conceptos clave que pueden ayudarte a entender mejor cómo prevenir una ITS, más allá del “usa condón”:

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Mecanismos de transmisión

Esto se refiere a cómo se transmite una infección.

Muchas infecciones no se “reparten” igual por todo el cuerpo y, más bien, lo que hacen es concentrarse en un punto específico que les permita sobrevivir: algún sitio de la piel o un líquido en particular (algo así como tu angustia por separación eligiendo al mismo patrón de pareja, esta no es una proyección, estoy bien).

Cuando ese punto con alta carga viral (es decir, donde se concentra una alta cantidad de partículas virales) entra en contacto con una parte vulnerable del cuerpo (digamos, una herida abierta o una mucosa), existe la posibilidad de infección.

Siguiendo esto, podemos decir que, cuando hablamos de ITS, existen dos principales mecanismos de transmisión que hay que tomar en cuenta: intercambio de fluidos de alto riesgo y contacto de piel a piel en ciertas partes.

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Algunas infecciones, como el VIH, se transmiten a través de intercambio de fluidos de alto riesgo, como sangre, semen, fluidos vaginales y leche materna.

En este caso, ni la orina ni la saliva son fluidos de alto riesgo, por eso es posible besar a una persona con VIH sin demasiado temor a que exista transmisión de la infección, del mismo modo en que puedes pedirle que te orine encima para cualquier propósito como, eh, neutralizar el veneno de un piquete de mantarraya. O PORQUE TE PRENDE. Cualquiera de las dos es válida, supongo. 

Otras infecciones, como el herpes o el VPH se transmiten por contacto entre piel y piel.

Esto NO significa que toda la piel lo transmite, sino que existen zonas que podrán tener una carga viral alta (llagas, lesiones, condilomas, etc) y que posibilitarán la transmisión si entran en contacto con una zona que pueda infectarse fácilmente, como heridas abiertas o mucosas.

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Una vez entendidos los mecanismos de transmisión, la siguiente pregunta es: ¿qué prácticas los involucran? Lo cual nos lleva a…

Prácticas de alto riesgo

Son las prácticas que involucran un mecanismo de transmisión.

Las más comunes son: penetración vaginal o anal, sexo oral, intercambio de juguetes sexuales o intercambio de jeringas durante el uso de drogas inyectables. 

No todas las prácticas tendrán el mismo riesgo.

En general, existe un riesgo mucho mayor a infectarse de VIH durante el sexo anal receptivo que en el sexo oral receptivo.

Para infecciones como el herpes, el riesgo dependerá no sólo de la práctica, sino de si existe contacto específico con un área del cuerpo que tenga alta presencia del virus.

No es raro que la vaginosis bacteriana aparezca después de frotación entre vulvas, sin embargo, el VIH tiene un riesgo extremadamente bajo de transmitirse de esta manera.

Mira: 10 dudas sobre sexualidad: ¡hablemos sobre lo que nos preocupa!

Hacer sexo oral a un pene es más riesgoso para ciertas infecciones si tienes heridas en la boca y si tragas el semen, etc. Lo importante es saber que todas las prácticas sexuales suponen algún tipo de riesgo y que hay prácticas que involucran más riesgo que otras.

Si entendemos que existen prácticas de alto riesgo y otras de bajo riesgo, esto nos puede llevar a preguntarnos… ¿y cómo prevenimos?

Prevención

Se trata de tomar métodos adecuados de prevención según las prácticas que se realizarán y el mecanismo de transmisión que involucran.

Por ejemplo: si sabemos que la penetración es una práctica de riesgo porque hay intercambio de fluidos, contacto entre piel y piel y mucosas, entonces ¿qué es lo lógico para prevenir? Usar un método de barrera. Por eso es que el condón es TAN efectivo. 

Pts, pts, lee: ¡Encontré el clítoris!… ¿y ahora qué sigue?

Otros métodos: mantener una buena higiene bucal.

  • No lavarse los dientes antes o después de tener algún tipo de relación sexual porque se pueden generar pequeñas heridas que faciliten la transmisión (se recomienda mucho hacer gárgaras con enjuague bucal o incluso listerine, de 1 minuto, después de La Fechoría).
  • Orinar después de tener sexo para desechar las bacterias que pueden haber quedado en el tracto urinario.
  • Vacunarse cuando sea posible.
  • Mantener un sistema inmune fuerte.
  • Utilizar tratamiento profiláctico pre/posexposición cuando sea pertinente. 

Por último, también se puede optar por prácticas que reduzcan al mínimo el riesgo o, incluso, lo eliminen. Por ejemplo, que cada persona se masturbe viendo a la otra: ¡con suficiente distancia puedes hasta prevenir el covid!

Entonces, si ya sabemos cómo se transmiten las infecciones y cómo prevenirlas… ¿qué sigue después?

Checa:Pussypedia, la enciclopedia online sobre salud y sexualidad femenina

Revisión

Tener cualquier tipo de práctica sexual involucra asumir los riesgos que involucra, del mismo modo que cualquier otra cosa en la vida.

Y aunque podemos hacer muchas cosas para reducir los riesgos, la posibilidad de la exposición sigue estando presente la mayoría de las veces. Por lo tanto, el último concepto a considerar trata de esto último.

¿Cómo estar en revisión constante? Realizarse pruebas de detección de ITS, así como pruebas confirmatorias si alguna fuera positiva.

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¿Cada cuánto? Es difícil decir un número general, pero mi sugerencia es que lo hagan una vez al año una vez que empiecen a tener relaciones sexuales, y que si tienen alguna práctica de riesgo no se esperen más de tres meses.

Considera que algunas infecciones requerirán un periodo de ventana más amplio para detectarlas (como el VIH), otras podrían no manifestarse hasta varios años después de estar latentes en el cuerpo (como el VPH). 

Asiste a revisión médica cuando detectes alguna anomalía, verruga, fluido extraño, olor desagradable y persistente, dolor, enrojecimiento, roncha o llaga.

No esperes a que desaparezcan porque algunos de estos síntomas van a desaparecer “solos” y eso no significa que el virus ya no estará presente (el sífilis, por ejemplo, se manifiesta en su primera etapa como llagas, en la segunda desaparece del cuerpo y en la tercera ya genera daño en varios órganos).

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También considera que no todas las ITS tienen una sintomatología clara o evidente, sin embargo, ir a revisión médica apenas se detecte alguna anomalía puede ayudar mucho. 

¡Toma tratamiento! Las ITS se dividen en dos: las que se pueden curar y las que no (al día de hoy, aunque quizás mañana sí).

Algunas, como la gonorrea o la clamidia, se pueden curar a través de tratamientos con antibióticos con un gran margen de efectividad.

Para leer: Los detalles que tienes que saber sobre la clamidia

Otras no podrán curarse, pero el tratamiento ayudará a que los niveles del virus se mantengan bajos y puedas sobrellevar la infección sin desarrollar una enfermedad grave (e incluso, como en el caso del VIH, llegar a ser indetectable = intransmisible). 

Salud pública y educación sexual

Nunca está de más mencionarse. La fórmula es simple: si tenemos buena educación sexual y buen acceso a la salud pública, las infecciones de transmisión sexual podrán ser prevenidas y tratadas más pronto y eso significará una reducción en su incidencia y daño. 

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