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May 28/2021

¿La gente se convierte en un imán luego de vacunarse? ¡No lo creaaas!

Captura de pantalla de publicación con información falsa

¿Khéeee? Aunque podría ser muy funcional (y divertido), las personas no se convierten en un imán tras vacunarse contra COVID-19, como lo menciona una imagen que circula en redes sociales. 

Ayyyñ. Así es. El sueño de poder cargar una cucharita en el antebrazo para comer postres en cualquier momento está lejos de volverse realidad. 

La imagen que se comparte en WhatsApp y Facebook muestra el brazo de una mujer a la que se pegan un enchinador de pestañas, una tableta de pastillas y una cuchara. 

El tema provoca muuuuchas risas y algunos usuarios han comentado que “ahora mi papá es robocop”, mientras que otros piden “el brazo (del vacunado) para encontrar unos tornillos”. 

La idea de la imagen es decir que, por alguna razón, las personas tras vacunarse tienen un imán justo en el punto donde la aplicaron, pero los expertos y 5 personas que nos ayudaron a intentarlo aseguran que es más falso que el amor de tu ex. 

Para leer: En redes sociales también circula la idea de que se pegan imanes tras la vacuna, te explicamos porqué  es falso

¿Vacuna con metales? 

Para hacer un imán, se necesita hierro y otros metales ferromagnéticos que puedan magnetizarse. Entonces, para tener un imán en el brazo tendría que existir una aplicación de estos materiales

Berta Domènech García, química e investigadora de la Universidad Tecnológica de Hamburgo y el físico Alberto Nájera, de la Universidad de Castilla-La Mancha, respondieron al equipo de verificación de España Maldita.es acerca de la posibilidad de que te vacunen con metales. 

Lo primero que comenta Doménech es que la cantidad necesaria de metales ferromagnéticos para quedarse pegada a la piel, es muy grande y no cabría en la solución de pocos mililitros que componen la vacuna, por lo que resulta imposible.  

Además explica que si la vacuna contuviera alguno de estos elementos serían visibles, puesto que los metales ferromagnéticos no son transparentes. 

Por su parte, el académico Alberto Nájera agrega que, en todo caso, si nos inyectaran metales estos serían distribuidos a través del cuerpo, y no se quedarían en el lugar de aplicación. 

Por lo que al tener esto en cuenta y calculando la profundidad en la que se inyecta la vacuna, no sería posible obtener una respuesta usando un imán.

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¡Ayuuuuudddaaaa se me pega la cuchara!

Si ya te vacunaron, seguramente mientras leíste esto corriste a la cocina a buscar una cuchara para intentarlo. 

El Sabueso tuvo cinco voluntarios, tías, amiks y personas que recibieron la vacuna contra COVID-19 (ajá, de tres de distintas marcas: Pfizer, Sinovac y Cansino) y a ninguno de ellos se les quedó pegada la cuchara. 

Durante el intento de colocar la cuchara, los voluntarios expresaron que se les quedaba pegada por un momentito y, obvi, les produjo paranoiaaaa. ¡khééé está pasandaaaa! 

Antes que nada ¡Tranqui! Es normal. En palabras del profesor Alberto Nájera, esto tiene una explicación. Los objetos pueden quedar un momento sujetos debido a la humedad de la piel o la presión que se ejerce sobre el objeto, que provoca que se quede pegado por un instante. 

¡Ahhhh! Ahora tiene sentido

Sí vayan a vacunarse, amiks 

Sobre la calidad de las vacunas que recibimos, la doctora Rocío Tirado, integrante del departamento de Microbiología y Parasitología de la UNAM, explica que  las vacunas pasan por varias fases de pruebas rigurosas antes de estar disponibles al público.

Por lo tanto, recibir una vacuna con metales no sería una posibilidad.  

¡Así que tranqui! Ahora que lo sabes, ve tranquilo a vacunarte.