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Jul 18/2019

Lo que podemos aprender del mejor sexo de nuestras vidas

Por César Galicia / @cesargalicia_
Ilustraciones: Andrea Paredes

Hagamos un ejercicio de memoria.

Trae a tu mente un recuerdo: la mejor cogida de tu vida. Si no puedes pensar en la mejor, una de las mejores o una especialmente placentera. Llévala a tu mente con todos los detalles que puedas.

¿Con quién fue?, ¿cuándo?, ¿cómo ocurrió?, ¿dónde? 

¿Cómo te sentías antes de que ocurriera?, ¿hacía calor, frío?, ¿cómo estabas vestido?, ¿era de día o de noche?, ¿se besaron durante mucho tiempo?, ¿fue sexo muy romántico o muy pasional?, ¿hubo sexo oral?, ¿qué posiciones hicieron? 

Si tuviste un orgasmo, ¿recuerdas cómo fue, qué estabas haciendo cuando ocurrió? 

Imagen: Columbia Pictures

Haz todas las preguntas que necesites hasta que puedas responderte: ¿por qué fue tan buena?

Ahora, con estas preguntas en mente, cierra los ojos y piérdete en el recuerdo.

En The Erotic Mind, el psicólogo Jack Morin propone analizar lo que él nombra las experiencias sexuales cumbre o, como yo las llamo, las mejores cogidas de tu vida. 

Según Morin, a través del análisis de estas experiencias se pueden deducir los elementos clave que las hicieron tan buenas para luego introducirlos de forma consciente en futuras relaciones sexuales. ¿Para qué? Pues para mejorar la calidad de las mismas. 

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Curiosamente, cuando leí este libro me di cuenta que aunque es un ejercicio muy sencillo nunca lo había hecho. 

No me resultó difícil pensar en las mejores experiencias sexuales de mi vida, pero la realidad es que nunca me había detenido a considerar por qué fueron tan buenas. 

Al preguntarle a otras personas al respecto descubrí -al menos en mi círculo inmediato de gente y en un par de talleres- que es un ejercicio que no solemos hacer. ¿Por qué?

Creo que no reflexionamos sobre lo que hace placenteras a nuestras relaciones sexuales porque la forma en que solemos entenderlas es muy metafórica, muy como si ocurrieran por arte de magia. 

Y claro, se pueden sentir como magia -sobre todo, porque las mejores relaciones sexuales son, con frecuencia, inesperadas y suceden en contextos y con personas muy particulares-, pero la realidad es que la calidad de las relaciones sexuales, como cualquier otra experiencia humana, está muy sujeta a la mezcla de circunstancias específicas que estuvieron alrededor en el momento en que ocurrieron, mismas que pueden ser analizadas. 

Sé que esto podría sonar frío, pero si les gusta cocinar sabrán a lo que me refiero. 

Cuando quieres consentirte -y quizá a otra persona- con un platillo delicioso, no solo avientas al horno todo lo que encuentras en tu alacena y ya, sino que revisas una receta, planificas tiempos, eliges cuidadosamente los ingredientes y hasta pones música mientras cocinas. 

El resultado, cuando se hace con tanto cuidado y preparación, será, la gran mayoría de las veces, un platillo sabroso. 

En algunas ocasiones, ese platillo estará tan bueno que con el primer bocado volveremos a nuestra infancia o tendremos una experiencia similar a la del orgasmo (ese momento en que probamos algo que está realmente rico).

 

Imagen: Disney

 

Si sucede esto, lo lógico sería repasar la preparación del platillo para conocer las circunstancias específicas que dieron lugar a que quedara tan bueno y poder repetirlas en el futuro. 

Esto no siempre dará como resultado la experiencia mágica del platillo inesperado, pero sin duda mejorará nuestra calidad como cocineros y la facilidad con la que prepararemos algo que nos guste. 

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Es decir: analizar esas circunstancias no elimina para nada la magia propia del momento, sino que abre la posibilidad de repetirla, replicarla y cocinarla mejor.

El sexo funciona muy similar -como también lo hacen otras prácticas humanas, como las del deporte o el arte- y analizar el mejor sexo de nuestras vidas puede ayudarnos a mejorar la calidad de todas nuestras relaciones sexuales. 

Porque al estudiarlas se puede determinar, con mayor precisión, aquello que encendió nuestro deseo y nos llenó de placer. 

Quizá tuviste un orgasmo en una posición específica y reconocer eso te puede ayudar a comprender las posiciones que estimulan mejor tu cuerpo. 

O tal vez te das cuenta de algún elemento del ambiente: la música que sonaba; si estabas en tu casa o en el cuarto de un hotel, en la playa o en la calle.

Quizá tuvo que ver con tu estado emocional: tu cuerpo estaba lleno de adrenalina por un encuentro inesperado; o tal vez fue la intimidad emocional con una pareja estable la que lo hizo tan placentero. 

Como en cualquier platillo, los ingredientes y gustos cambiarán según la persona que lo prepare.  

Al entender esto podemos buscar integrar los elementos clave a futuras relaciones sexuales. 

¿Fue la adrenalina el elemento clave? Procura aumentar el riesgo en tus relaciones sexuales. ¿O tal vez fue la intimidad? Quizás lo tuyo sea dejar de buscar sexo casual y comenzar a buscar sexo más cercano y comprometido. La Caricia Honesta. 

¿O fue que tu pareja de aquel encuentro te hizo sentir validada o emocionada o excitada de una forma muy específica? Procura que esa emoción en particular se repita. 

Se trata de usar la creatividad para saber integrar lo que originalmente sucedió espontáneamente en las relaciones cotidianas, del mismo modo en que un día podemos echarle algo de albahaca a un platillo, descubrir que lo mejoró todo y repetir la receta después. 

Claro, en la mayoría de las experiencias sexuales cumbre seguramente habrá un elemento de sorpresa, ese toque de magia, pero eso no significa que no podamos tomar elementos de ella para mejorar el resto.

Entender la magia no la amenaza, al contrario, la vivifica. 

Aprende del mejor sexo de tu vida
Por César Galicia
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