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Mar 31/2022

Escuchar, conocer y entender: cómo es el proceso de las infancias trans

Fotos: Ethan Murillo | @EthanMBaez

Hace casi un mes, la Suprema Corte de Justicia de la Nación(SCJN) dio un fallo histórico: no es necesario que las personas trans cumplan 18 años para solicitar una nueva acta de nacimiento para el reconocimiento de su identidad de género. Muchas personas celebramos este paso para las infancias y adolescencias trans… otras más levantaron la ceja.

Por supuesto, el tema ha generado discusiones en todos lados: redes sociales, reuniones familiares, hasta en el cafecito entre amigas.

Las decisiones, identidad y vida de las personas trans está bajo escrutinio público. Y la carga de prejuicios y discriminación no es poca cosa.

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Sólo en la Ciudad de México, tres cuartas partes de las personas trans reportaron haber vivido con rechazo social, según un estudio publicado en la revista científica The Lancet en 2016.

Y, en una encuesta del COPRED publicada en 2021 y ya con pandemia encima, la discriminación y violencia contra las mujeres trans ha aumentado en los últimos años. Las principales razones son por su forma de expresarse, vestir y su aspecto físico.

Hoy, que es Día Internacional de la Visibilidad Trans, vale la pena comenzar a desmenuzar un tema que suelen utilizarse para violentar a personas trans: las infancias y adolescencias.

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Por supuesto, es un tema que conlleva muchas capas, ¿por qué no comenzar a escuchar con más atención?

Todo empieza en casa: las infancias y adolescencias trans

Alexis llevaba meses hablando con su terapeuta: que si las bajas calificaciones, que si su círculo de amistad casi inexistente, que si su constante desorden en el cuarto. Claramente, a sus 12 años no era feliz.

A su mamá, Fernanda López, fue la primera persona que le soltó de sopetón qué le pasaba: “mamá, no soy una niña, soy un niño.”

La primera reacción de Fer, y sin pensarlo, fue aceptar lo que su hijo le dijo. “Ahora me da risa, pero fue aceptarlo y pensando sólo en el amor a mi hijo, en que lo apoyo y le creo. Me tardé un par de días en en darme cuenta que no sólo era aceptarlo, sino que todo esto significaba hacer cambios“.

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El proceso que ella inició como mamá, incluyó el pensar en cómo iba a cambiar la dinámica de su pequeña familia, cuestionarse mucho a sí misma y aprender más sobre el tema.

“Como mamá te cuesta mucho trabajo, incluso especialistas lo describen como un duelo. El duelo de perder a esa persona que tanto adoras y amas, a quien le diste la vida y que ya no va a ser así. Sí quedan muchas partes de él, claro, pero hay cambios“, describe.

Pero Alexis, quien de inmediato eligió su nombre y comenzó a transformar sus espacios, su vestimenta y su cabello, ya llevaba un buen camino recorrido de autoconocimiento y descubrimiento.

“Cuando alguien te dice que se identifica con otro género, quiere decir que ya lleva casi la mitad de su proceso de asumirse como tal. Aunque para ti es nuevo, para ellos no“, dice con claridad.

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Según la Encuesta Sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género (ENDOSIG de 2018), realizada por Conapred y la CNDH, de las personas con identidades de género no normativas, prácticamente la mitad dijeron descubrirla durante la infancia (49.4%) y cerca de un tercio durante la adolescencia (28.8%).

Aprender y crecer

El caminito que Fernanda y Alexis han recorrido hasta ahora es más o menos el que describe Tania Morales, quien está al frente de la asociación Infancias Trans.

La sorpresa, el desaprender los mitos del sexo/género y las imposiciones alrededor de estoa, son un primer paso.

“Es hacer un proceso emocional y de aprendizaje acerca de qué significa el género y cuáles son los estereotipos de género; también reaprender a nombrar a sus hijas, hijos, hijes”, dice Tania.

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Las discriminaciones que enfrentan las infancias y adolescencias trans se encuentra en las escuelas y amistades, pero también en la misma familia extendida.

Y eso si sólo consideramos a familias dispuestas a apoyar a su hija, hijo o hije trans.

La ENDOSIG de 2018 también destaca que casi siete de cada 10 madres y padres reaccionan con rechazo o disgusto ante la identidad de género no normativa de sus hijas o hijos.

El dato no ha cambiado mucho desde 2018. La encuesta Impacto diferenciado de la covid-19 en la comunidad LGBTTTI en México, publicada en 2021 por Copred, explica que las personas trans, especialmente las mujeres trans, son la población con los niveles más bajos de apoyo por parte de su familia nuclear.

Sexo y género: la diferencia

Tania Morales explica la importancia de entender que las diferencias entre sexo y género como una forma de primer acercamiento a la población trans.

“El sexo en realidad no es una cuestión binaria, no existen sólo dos opciones: tiene una escala de grises en las personas”, dice.

Tiene razón: algunas de las dimensiones del sexo, además de los órganos sexuales visibles, son los órganos internos, genes y hormonas.

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¿Tons cuándo entra el género? Este se impone a partir de la interpretación que se da de los órganos sexuales externos de una persona.

“El género viene de un tema cultural que impacta y se genera a través de las sociedades, la temporalidad, la cultura, tiempo, lugar”, dice Tania.

Y esta carga social por supuesto que recae sobre las personas trans: desde sus documentos de identidad, hasta dificultad de acceso a derechos.

¿Alexis y Fernanda decidieron comenzar a usar algún medicamento?

Mucho se habla (y se ataca) a las familias que, habiendo arropado a sus peques trans, deciden iniciar algún tratamiento médico.

Las discusiones han llegado a un punto en el que se llega a banalizar el tema. Muchas de estas no toman en cuenta que, para dar cualquier tipo de medicamento especializado —sobre todo a infancias y adolescencias—, hay un largo camino de diálogo entre familias, idas y vueltas a consultorios de especialistas, análisis clínicos, etc.

Un tratamiento hormonal debe darse bajo la supervisión de médicos y especialistas. No es que alguien llegue y compre alguna medicina «porque le contaron que existe»”, relata Fernanda.

Además, aclara que en su caso específico a Alexis le han realizado muchísimos análisis clínicos para saber su estado de salud; por el momento, por motivos que no tienen nada que ver con su identidad de género, han decidido esperar antes de iniciar un tratamiento hormonal.

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“Yo como mamá, si él me lo pidiera, sí lo apoyaría en este tratamiento porque es algo que van a hacer tarde o temprano, con tu permiso o sin él, y la mejor forma de que lo hagan es cuando te tienen confianza y tú puedes vigilar el proceso“, dice Fernanda.

Explica que, de esta forma, puede acudir con especialistas, explicarle a su hijo qué pasa y, juntes tomar la decisión más conveniente. “Si lo va a hacer, que sea de forma saludable y clara. En este proceso es importante la honestidad brutal”.

Tania Morales, de Infancias Trans, explica que es momento de pensar que transicionar es “convertirse en otra persona”, cuando en realidad debemos hablar del respeto al verdadero género de la persona.

La realidad es que las niñas y niños siempre han tenido el género que tienen, más bien hablamos de un reconocimiento de su género y es un proceso difícil”, afirma la experta.

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Pero vale la pena atravesar todo eso, dice Fernanda. Antes de comenzar su proceso, Alexis era una personita triste, a la que no le interesaba estudiar nada, ni tenía muchos amigos.

Ahora es un adolescente que disfruta ir a la escuela, que habla con su mamá de todo lo que le pasa, que tiene nuevos amigos.

“Esto no es algo irreal, no es algo que se inventó, no es algo que esté de moda. Está pasando y ahora lo veo y es muy lindo ver a la persona en la que se está convirtiendo, es la persona que yo quería criar“.